conferencia
Lo que me ofreció el mundo cuando empecé a escribir
IDA VITALE
Presentado por Luis Muñoz
Residencia de Estudiantes | 13 de octubre de 2008 - 19.30 h.
Ida Vitale (Montevideo, Uruguay, 1924). Estudió Humanidades en la unversidad de su ciudad natal, donde tuvo como profesor a José Bergamín. Juan Ramón Jiménez la incluyó en una selección de jóvenes poetas presentada en Buenos Aires. Hasta 1973 fue profesora de Literatura. Tras el golpe militar de ese año se exilió, primero a México, donde vivió desde 1974 hasta 1984, y posteriormente, en 1989, a Austin, Texas, donde reside en la actualidad. Entre sus libros destacan La luz de esta memoria (1949), Palabra dada (1953), Oidor andante (1972), Parvo reino (1984), Procura lo imposible (1998), Reducción del infinito y el ABC de Byobu (2005). Sus obras han sido publicadas en Venezuela, México, Estados Unidos y España.
La poeta uruguaya nació y se formó en un tiempo en que no se esperaba el orden caótico que vivimos actualmente como consecuencia de la acción del hombre. El papel de los adultos consistía en transmitir la información necesaria para que los niños pudieran desenvolverse en el futuro, y la escuela era lo más parecido a un agradable juego en el que, salvo contadas excepciones, las maestras eran "magas" que, además de enseñar, ahorraban a los alumnos el conocimiento de la violencia, el odio y otros conflictos similares. Ida Vitale no recuerda que hubiera niños difíciles ni tampoco existía en el aula y en el seno familiar ese miedo actual a producir daños irreparables en el futuro joven por corregir malos hábitos.
Desde que aprendió a leer, estuvo en contacto con los libros, que siempre la han acompañado. De sus primeras lecturas, recordó con especial cariño El viaje de Neil Holgersson, que fue un regalo de una profesora; los libros de Dickens y Stevenson. A partir de los doce años, comenzó a leer clásicos como Guerra y Paz, las Rimas de Bécquer, el Werther de Goethe, entre otras lecturas que marcaron su adolescencia en búsqueda constante de nuevos títulos por librerías "de viejo" y bibliotecas familiares.
Las oleadas de inmigrantes españoles, italianos, judíos... para desarrollar las riquezas del país la abrieron a un mundo multicultural en el que la mujer no sufrió excesivas trabas a la hora de desarrollarse intelectualmente. Este hecho se debió, fundamentalmente, a la labor desarrollada por los filósofos y escritores nacionales, entre los que destaca a Julio Herrera, José Enrique Rodó, Delmira Agustini y María Eugenia Vaz Ferreira. Esta rica tradición de pensamiento uruguayo y libertad fue lastrada por el nacionalismo rancio, que desembocó en la dictadura militar.
Ida Vitale concluyó su intervención preguntándose si la crisis de valores que sufre su país no es un reflejo de la crisis que sufre el mundo entero.
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