conferencia · proyección · curso
Visto y no visto
Proyección de El ángel exterminador (1962), Luis Buñuel
SANTOS ZUNZUNEGUI
Presentado por Domènec Font
Residencia de Estudiantes | 14 de noviembre de 2000
La conferencia de Santos Zunzunegui, preámbulo de la proyección de la película El ángel exterminador, de Luis Buñuel, estuvo estructurada en tres partes. En las dos primeras se aproximó al cine de Buñuel desde dos lecturas filosóficas: Gilles Deleuze y Octavio Paz. La tercera la constituyó la alternativa que plantea Zunzunegui a las dos lecturas anteriores.
Para Deleuze, toda teoría filosófica es una práctica conceptual, la filosofía ha de preocuparse del cine porque éste también suscita conceptos filosóficos. Los específicos en Buñuel son el concepto mundo originario y el concepto imagen pulsión. El mundo originario es un mundo a pedazos, pedazos que se arrancan del mundo derivado, que, por el contrario, es el mundo de los objetos acabados. Según Deleuze, Buñuel no es un cineasta surrealista sino un cineasta naturalista, pues fusiona el mundo derivado y el mundo originario sin que se puedan separar.
La segunda parte se refirió al «cine filosófico», tal y como lo denominó Octavio Paz. Para éste, Buñuel fue un cineasta capaz de la ferocidad y el lirismo, que logró un cine de rigor racionalista y sobriedad narrativa, un cine demostrativo. Paz utilizó el símil de la corrida de toros como demostración filosófica. Buñuel fue un cineasta de riesgo, un cineasta con temple, que expuso. Un exponer vital y fotográfico, en sus distintos significados: arriesgarse y presenciar, mostrar y revelar, poner a la luz lo oculto.
Zunzunegui explicó por qué considera el cine una máquina de pensar. Se apoyó en citas de Jean-Luc Godard y René Magritte; para ellos existe un pensamiento figurativo que sirve para revelar lo desconocido en lo conocido. El procedimiento de Buñuel es similar al de Magritte: mediante la sistemática exploración de la ambigüedad que se crea cuando se mezclan el sueño tomado de la realidad con la realidad tomada del sueño. La marca mayor del cine de Buñuel, sostuvo Zunzunegui, es la escrupulosa indiferencia con la que iguala todo lo que filma, no distingue entre sueño y realidad y hace visible lo invisible; es en esta idea donde reside la forma que piensa creada por el cine de Buñuel.

















